07 Μαρτίου 2007

Calirroe: nihil novum sub sole

Siempre se ha dicho que las novelas helenísticas reflejan el sentir idealizado del amor característico de las mujeres. Esto quizás explicaría que gran parte del público lector fueran mujeres o que incluso sus autores fueran en realidad mujeres que utilizaron pseudónimos. Estemos de acuerdo o no con estas interpretaciones, lo cierto es que debían enganchar a much@s. Sus ingredientes garantizaban el éxito.
En Quéreas y Calírroe, por ejemplo, hay flechazo, fidelidad a prueba de bombas, deseo irrefrenable de los hombres ante la belleza de la heroina y envidia de las demás feminas, dolor del rival no correspondido, agresión y muerte aparente, padres ignorantes de su paternidad y triunfo final del amor pasional. Lo más cernano a nuestros culebrones televisivos.


1. Los celos le traicionan...

Al ver esto Quéreas, ya no se contuvo, sino que corrió al interior, para coger al adúltero en flagrante. Pero él, que se había escondido junto a la puerta principal, salió rápidamente. En cuanto a Calírroe, estaba acostada en el lecho, echando de menos a Quéreas, y no había encendido la luz por causa de su pena. Al producirse ruido de pasos, reconoció a la primera a su marido por su respiración, y, alegre, corrió hacia él. El no tenía voz para hacerle reproches y dominado por la cólera le dio una patada cuando se le acercaba. El pie, al golpear precisamente el estómago, la dejó sin respiración y, arrojada al suelo, la recogieron las criadas y la depositaron en el lecho.

Así pues, Calírroe yacía sin hablar y sin respirar, dando a todos la impresión de estar muerta, y la Fama, mensajera del suceso, corría por toda la ciudad, provocando sollozos a través de las callejuelas hasta el mar. Por todas partes se escuchaban lamentos, y parecía que la ciudad había sido tomada.Quéreas, ardiendo de cólera, se encerró durante toda la noche y estuvo interrogando a las criadas … Y durante la tortura con el fuego y con el hierro, él se enteró de la verdad. Entonces le entró piedad de la muerta y quería darse muerte, pero se lo impidió Policarpo, su amigo preferido, como Homero muestra que fue Patroclo de Aquiles.

2. Chismorreos a la vuelta de la esquina...

Cuando el Rey estaba en vísperas de decidir si Calírroe debía ser la mujer de Quéreas o de Dionisio, toda Babilonia estaba expectante, y en las casas y en las callejuelas los que se encontraban se decían unos a otros:

-Mañana es la boda de Calírroe. ¿Quién será más afortunado?

La ciudad estaba dividida y los partidarios de Quéreas decían:

- Él era su primer marido y se casó con ella cuando era virgen, enamorada ella y enamorado él. Su padre se la entregó en matrimonio a él, y su patria la enterró. Él no abandonó a su mujer ni fue abandonado. Y Dionisio no la ha comprado, no la ha desposado. Unos piratas se la vendieron, pero no está permitido comprar a una mujer libre.
A su vez los partidarios de Dionisio replicaban:

-La arrancó de los piratas cuando iba a ser asesinada, dio un talento por su salvación. Primero la salvó, después se casó con ella. Quéreas, por el contrario, después de desposarla, le dio muerte. Debe Calírroe acordarse de este matrimonio. Y Dionisio cuenta además a su favor un hecho conocido para salir victorioso, que tienen también un hijo en común.

Los hombres opinaban así, y las mujeres no sólo hacían discursos, sino que también aconsejaban a Calírroe como si estuviese presente:

-No abandones al que te desposó cuando eras virgen, elige al que primero te amó, a tu conciudadano, para que puedas ver también a tu padre. De lo contrario, vivirás en tierra extranjera como una exiliada.

3. happy end...

Y mientras la muchedumbre estaba en el teatro, Calírroe, antes de entrar en su casa, fue al templo de Afrodita y abrazándola por los pues y poniendo sobre ellos su cara y desatándose sus cabellos y besándola le dijo: "Gracias a ti, Afrodita, me has mostrado de nuevo a Quéreas en Siracusa, donde lo ví cuando era virgen por tu deseo. No te hago reproches, señora, por lo que he sugrido. Este era midestino. Te lo suplico, ya no me separes de Quéreas, antes bien concédenos una vida feliz y una muerte común".
Ésto es lo que he escrito sobre Calírroe.

4 σχόλια:

Ana είπε...

Santi, ¿seguimos fomentando los tópicos sobre el género? ¿Sentir idealizado del amor característico de las mujeres? ¿Los hombres sienten distinto? Permíteme una sonrisa.

Como repito en cada post, cada cosa en su contexto.

Isra είπε...

Santi, debemos andarnos con pies de plomo y medir nuestras palabras-citas.
Yo todavía ando buscando un texto conciliador, pero todos los que encuentro tienen su aquél.
Seguiré buscando, alguno habrá.

Esther είπε...

Estoy totalmente de acuerdo con Ana, esos tópicos....¡vaya! que no hay hombres que idealizan el amor y a la persona amada. Entonces Catulo, Tibulo, Propercio, Ovidio....y un sin fin de poetas, ahora va a resultar que eran poetas realistas, ¡UF! Santi, revisa tus tópicos, que a poco que te esfuerces, encuentras alguno bueno para las mujeres, solo hay que intentarlo.

santi είπε...

Justo lo contrario, Ana, pero ja veo que no me acabáis de entender, pues no se percibe mi ironia en el comentario a un texto con el que precisamente trataba de desmontar los tópicos al constituir un ejemplo de literatura de evasión de la época, aunque con problemas en la esfera de lo sentimental muy al orden del día.