02 Μαρτίου 2007

LA ESTIRPE DE PANDORA

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Hesíodo, en su obra Teogonía y en su Trabajos y días, desarrolla el mito de Prometeo y la creación de la mujer:
Prometeo había robado el fuego a Zeus para entregarlo a los hombres, este, irritado, le dijo:
Yo a cambio del fuego les daré un mal con el que todos se alegren de corazón acariciando con cariño su propia desgracia.
Inmediatamente, como pago del fuego, procuró un mal a los hombres.
Encargó a Hefesto que de la tierra, modelara una imagen de doncella. Atenea la vistió y la presentó a los demás dioses.
El estupor sobrecogió a los inmortales dioses y hombres mortales cuando vieron la espinosa e irresistible trampa para los hombres. Pues de ella desciende la funesta estirpe y las tribus de mujeres, gran calamidad para los hombres que con ellas vive.
A Afrodita le mandó que la volviera irresistible y adorable, a Hermes que la dotara de un carácter voluble.
Y puso a esta mujer el nombre de Pandora porque todos los que poseen las mansiones olímpicas le concedieron un regalo, perdición para los hombres que se alimentan de pan.
Y se la entregaron a Epimeteo. Este la aceptó encantado, desoyendo los consejos de su hermano Prometeo. Y ella destapó, guiada por la curiosidad, la jarra que contenía todos los males y padecimientos para la humanidad
Sólo quedó allí dentro la Esperanza, aprisionada entre infrangibles muros, bajo los bordes de la jarra, sin poder volar hacia la puerta.
Y he aquí que mil diversas amarguras deambulan entre los humanos.

Teogonía. 569ss.
Trabajos y días. 57ss.

Homero nos cuenta en la Ilíada el siguiente pasaje de Hera, a punto de reunirse con su esposo Zeus:
Lava su adorable cuerpo con ambrosia y a continuación lo unta con un aceite graso, divino y suave, de perfume inimitable; al agitarlo en el palacio de Zeus, de puertas de bronce, el cielo y la tierra se colman de su fragan­cia. Una vez ungido el hermoso cuerpo, se peina los cabellos con sus propias manos y forma unas lustrosas trenzas, bellas y divi­nas, que cuelgan de la cabeza inmortal. Se cubre después con un manto divino labrado para ella por Atenea, engalanado con nu­merosos adornos, y lo sujeta al cuello con broches de oro. Se pone un ceñidor ornado con cien flecos, y en los lóbulos perforados de ambas orejas cuelga unos pendientes de tres piedras preciosas, de aspecto granuloso, en los que resplandece un encanto infinito. Fi­nalmente, la divina por excelencia se cubre la cabeza con un velo hermosísimo, nuevo, tan blanco como el sol, y calza sus tersos pies con bellas sandalias.
Ilíada, XIV, 170 ss.

Podría disertar sobre el papel que la mujer griega desempeñaba en la sociedad.
Disculpar la opinión que Hesíodo tenía de la mujer, situándolo en el contexto de la Grecia de finales del s. VIII o principios del VII a.C.

Pero esta vez, tal vez porque se acerca el día de la mujer trabajadora, permitidme esta salida de contexto, pues voy a tratar de explicar los pasajes desde un punto de vista muy diferente, desde la óptica de la mujer actual y con un toque de ironía.
Espero no ofender a nadie.

Precisiones:

Hesíodo, en su Trabajos y días, comienza invocando a las musas de Pieria que inspiran al poeta.
Creo que o poco le inspiraron al narrar el mito de Prometeo, o es que tanto trabajo y en tantos días le produjeron semejante desvarío.
Zeus envió a una mujer como un mal para la humanidad. Desde luego que él también quedó atrapado en su propia trampa, pues no creo que desdeñara en esta ocasión a su bellísima y sensual esposa.
Tampoco hacía ascos a las mujeres, mortales o inmortales, que se le ponían por delante, de ahí la larga prole que llegó a tener, para desgracia de su esposa.
Seguro que la pobre Hera, en más de una ocasión pensaría….

¡Pero qué gran caradura!
¿Realmente somos nosotras las calamidades...?

13 σχόλια:

santi είπε...

Ni amb elles ni sense elles, visió masclista d'un moralista. Les coses però canvien amb Èsquil on ja no apareixen calamitats pel robarori del foc ni jarra de tots els mals que destapa per la seua curiositat innata la primera dona. Quedem-nos amb la visió positiva i optimista dels clàssics.

Ανώνυμος είπε...
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Ana είπε...

Que yo salga en defensa de las mujeres no tendría mucho sentido, especialmente porque no creo que haya que defendernos.
Creo que cada cosa hay que analizarla en su contexto social e histórico.

Esther είπε...

Santi, no compliques las cosas ¿Qué quieres decir con "la curiosidad innata de la primera mujer"? ¿Esa curiosidad "innata" afecta solo a la primera mujer o a todas?.Explícate.

Esther είπε...

Ana, estoy totalmente de acuerdo contigo. Ya he explicado el porqué este post es diferente.

Ana είπε...

Creo que Santi quiere decir que las que por naturaleza preguntamos y tenemos curiosidad somos las mujeres; los hombres deben pensarlo dos veces antes de preguntar, o han de estudiar algo para ser curiosos, o son incapaces de forma natural de tener curiosidad.
No es que esté de acuerdo con él, pero si él lo dice, ya nos explicará la razón.

Esther είπε...

Pues más que aclarar,me has dejado más intrigada todavía. No quiero hacer comentarios hasta ver la explicación de Santi, pero me sé yo de algunos,que si la curiosidad se estudiara sacaría matrícula " cum laude".

Isra είπε...

Buenoooooo, ¡cómo está el ambiente!
Yo, para caldearlo un poco más, os dejo un post con lo que decía Semónides. Me encanta sembrar cizaña.

mertxu είπε...

bueno, bueno, aquí llego, como las tortugas, lentas pero llegan.
1r: Santi, on està la visió positiva dels clàssics respecte a les dones? Sóc incapaç de trobar alguna paraula, algun gest, alguna menció a la nostra natura com a éssers pensants. Se'ns tancava i, crec, se'ns tanca al gineceu. Continuem essent tractades com a éssers inferiors ( bé, sí, em millorat molt, però: explica'm , sino, els matractaments a dones, els assassinats. Molts homes no toleren el fet que tingam cervell i que pensem.
Sí, es veritat, que han canviat molt les coses, però també ho es que el preu que algunes dones han pagat per a què aquest lleuger canvi es produïsca ha sigut molt alt.
Chicas, ¿ cuanto esfuerzo nos cuesta estar aquí? ¿ cuánta lucha, incomprensión? ¿cuántas noches sin dormir? A los hombre no se les exige ni una tercera parte que a nosotras: los hijos, la casa, el trabajo, el estar pendientes de todo y de todos. Recuerdo a mi madre, trabajando de noche, ocupándose de tres hijos , llevando la casa , y a mi padre sí, trabajando duro por nosotros, pero libre de todas la demás cargas. ¿ DE verdad hemos conseguido librarnos nosotras? ¿No tenéis la sensación de caminar siempre por una cuerda floja, a punto de caer al vacío, y sin red que nos proteja?

Esther είπε...

Te esperábamos, Mertxu, y has entrado por la puerta grande. Totalmente de acuerdo.

santi είπε...

Xiquetes, la limitació dels comentaris al blog fa que condensem massa els pensaments, però no vodria que em malinterpretareu.
Lo de la curiositat innata, el romanticisme i sensibilitat femenins,etc. son tópics, com sabeu, emprats des de sempre de manera simplista per donar explicació a fenómens literaris.
Jo no he donat la meua opinió en el post anterior, simplement recordava que no tot al món clàssic era misogínia. Que com clàssics potser ens cal defendre els drets de la dona actual possant exemples motivadors i dignes de l'antiguitat i no els dolents, que tots els sabem i n'eren de nombrosos.
Si Hesiode empra el mite de les generacions i el de Prometeu i Pandora per explicar la causa dels mals al món, presentant Pandora com el mal personificat, en tant que tentació sexual i motiu de constants despeses i esforços, tanmateix reconeix que gràcies a la dona l'home pot perpetuar l'especie de manera civilitzada. Com el foc, l'arribada de la dona és per a ell -no per a mí, que quede clar- un element enigmàtic, de progrés social, però de vegades perillós. Hi ha més misteris que envolten l'arcaïsme hesiòdic: no ens explica perquè Pandora obra la jarra, com tampoc perquè la tenia Epimeteu a sa casa. Però deixa dins l'esperança, quelcom dolent o bò?
És Èsquil qui valora significativament l'acte de Prometeu com element de progrés humà, ja no es parla de degeneració ni patiments a casua d'un càstig diví. És significatiu que l'únic humá que apareix a escena és precisament una mortal, Io, víctima del desig amorós del jove tirà Zeus. En la seua versió tràgica del mite hi ha a més a més un canvi fonamental: homes i dones venen al món al mateix moment.

Ana είπε...

Muy buen discurso, Santi, pero todavía esperamos una explicación de tu opinión.

Esther είπε...

Eso, eso.